La diferencia práctica
Un código estático contiene el destino mismo. Imprímelo en mil volantes apuntando a una página de campaña, y cuando la campaña termine esos volantes apuntarán a una página muerta para siempre.
Un código dinámico contiene una URL corta que tú controlas. El código impreso nunca cambia; a dónde manda a la gente es una configuración que editas. El mismo póster puede apuntar hoy al menú y el mes que viene a una promoción.
Medición de escaneos
Como el código dinámico pasa por una redirección tuya, cada escaneo es una petición que puedes contar — volumen, horario y ubicación aproximada. Un código estático es invisible: el destino no puede distinguir un escaneo de QR de una URL escrita a mano.
Esa es la razón para preferir códigos dinámicos incluso cuando el destino no vaya a cambiar nunca. Sin la redirección no hay forma de saber si el material impreso sirvió de algo.
El trade-off
Un código dinámico depende de que el servicio de redirección siga vivo. Si ese servicio desaparece, todos los códigos impresos dejan de funcionar; uno estático habría seguido resolviendo. Pésalo contra la permanencia: un código grabado en señalización debe apuntar a algo que vayas a controlar mientras exista esa señalización.