Sellos — cuentan visitas
Una visita, un sello, meta fija, recompensa fija. Nada que calcular y nada que explicar, y por eso sobrevive en cartón en miles de negocios que nunca adoptaron otra cosa.
Su falla es que ignora el valor. Un cliente que compra un espresso y otro que compra cuatro panes ganan el mismo sello, así que solo tiene sentido donde los tickets se parecen.
Puntos — cuentan gasto
Los puntos escalan con la cuenta, lo que arregla el problema de justicia. El costo es la comprensión: casi ningún cliente sabe cuánto vale su saldo sin consultarlo, y una recompensa que exige hacer cuentas se ignora.
Los puntos además pesan contablemente. Los saldos sin canjear son una obligación abierta que crece en silencio hasta que alguien la cobra.
Cashback — devuelve un porcentaje
El más fácil de entender: gastas, te regresa una parte como saldo. Sin meta, sin umbral, sin explicación.
También es el más débil para mover comportamiento, porque es un descuento. Premia la compra que el cliente ya iba a hacer, no la visita extra que querías, y una vez que lo introduces es muy difícil quitarlo.